El Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Euskadi / Euskadiko Dietista-Nutrizionisten Elkargo Ofiziala (CODINE-EDINEO) y el Colegio de Logopedas del País Vasco / Euskadiko Logopeden Elkargoa (CLPV/ELE) organizaron el pasado 9 de mayo la jornada ‘Abordaje integral de la disfagia: evaluación clínica y manejo nutricional’, que se celebró en el Hotel Jardines de Albia de Bilbao, con el patrocinio de Nutricia.
El encuentro estuvo dirigido a profesionales sanitarios interesados en profundizar en el abordaje integral de la disfagia orofaríngea, una alteración de la deglución que puede afectar de forma importante a la salud, la autonomía y la calidad de vida de las personas.
El programa incluyó sesiones teóricas y prácticas, con un taller sobre texturas. Tras la inauguración, que contó con representantes de los dos colegios profesionales organizadores, la jornada, comenzó con la ponencia de la Dra. Arantza Ibargutxi sobre fisiología de la deglución y causas estructurales de la disfagia. Posteriormente, la Dra. Natalia Iglesias abordó las enfermedades asociadas y la valoración nutricional; Jone Zorriketa trató el abordaje rehabilitador; y Oihana Monasterio desarrolló el manejo nutricional y dirigió el taller práctico. La iniciativa estuvo dirigida a dietistas-nutricionistas, logopedas, estudiantes universitarios de cuarto curso y otros profesionales sanitarios.
Con esta jornada, las entidades organizadoras mostraron su compromiso con la formación continuada, la colaboración interdisciplinar y la mejora de la atención a las personas con disfagia, promoviendo un abordaje coordinado que integre la evaluación clínica, la rehabilitación y el manejo nutricional.
Otrorrinolaringología
Con motivo de la iniciativa formativa, la Dra. Arantza Ibargutxi Álvarez, especialista en Otorrinolaringología del Hospital Universitario Basurto, recordó que la deglución es «un proceso fisiológico complejo» mediante el cual la comida, la bebida, los fármacos y la saliva son transportados desde la cavidad oral hasta el estómago, y recuerda que la alteración de este proceso se denomina disfagia.
Según advirtió Ibargutxi, la disfagia orofaríngea no diagnosticada ni adecuadamente tratada «aumenta el riesgo de neumonía por aspiración, de deshidratación y desnutrición y, en definitiva, de muerte del paciente». Además, señaló que esta patología «deteriora la calidad de vida del paciente y sus familiares, prolonga las hospitalizaciones y genera reingresos», con el consiguiente impacto económico en los sistemas de salud.
La especialista recordó, además, que se calcula que más de dos millones de personas en España padecen disfagia orofaríngea y que el 90% de ellas no están diagnosticadas ni correctamente tratadas. En este contexto, consideró imprescindible reforzar el conocimiento y la coordinación entre profesionales: «Su abordaje es multidisciplinar. Esta jornada ha contribuido a aumentar nuestro conocimiento sobre este síndrome clínico, permitiéndonos mejorar la atención a nuestros pacientes y favorece el diálogo entre los distintos profesionales implicados en su manejo».
Endocrinología
Desde la perspectiva de la endocrinología y la nutrición clínica, la Dra. Natalia Iglesias, especialista médica de la Unidad de Nutrición Clínica del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Basurto, destacó que «identificar y tratar la desnutrición en la disfagia es esencial para prevenir complicaciones y mejorar los resultados clínicos». Iglesias explicó durante la jornada la importancia de la valoración morfofuncional en pacientes con disfagia, una evaluación que integra la masa muscular, la fuerza y la capacidad funcional. Según señaló, este enfoque permite «identificar alteraciones derivadas de la desnutrición y orientar hacia intervenciones nutricionales y rehabilitadoras más precisas».
Logopedia
La logopeda Jone Zorriketa abordó el tratamiento logopédico de la disfagia orofaríngea «desde un enfoque práctico que integra la evidencia científica con la experiencia clínica». En su intervención, puso el acento en el papel del logopeda desde las fases iniciales del proceso, especialmente en el cribado y la detección precoz de pacientes en riesgo.
Zorriketa recordó que el logopeda participa «desde el inicio en el proceso de cribado, en colaboración con otros profesionales sanitarios», algo que resulta clave para identificar de forma temprana a quienes requieren una evaluación más detallada. Asimismo, incidió en que una evaluación adecuada permite diseñar «un tratamiento individualizado, ajustado a las necesidades y capacidades de cada paciente», mediante medidas generales, estrategias compensatorias y técnicas rehabilitadoras, que emplean los logopedas.
La ponente también destacó la necesidad de avanzar hacia modelos más colaborativos: «es necesario mejorar la comunicación entre los distintos profesionales implicados y avanzar hacia modelos de trabajo más colaborativos frente a las limitaciones estructurales actuales del sistema sanitario».
Nutrición y Dietética
Por su parte, Oihana Monasterio, dietista-nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Basurto, centró su intervención en el abordaje nutricional de la disfagia, la prevención de la desnutrición, la personalización de pautas dietéticas y la estandarización de texturas mediante la escala internacional IDDSI (International Dysphagia Diet Standardisation Initiative – Iniciativa Internacional para la Estandarización de la Dieta para la Disfagia). Monasterio subrayó que «estandarizar texturas con la escala IDDSI puede marcar la diferencia entre una deglución segura y un riesgo evitable».
Durante la jornada, se trabajóá en la unificación de criterios para optimizar el tratamiento nutricional de la disfagia, así como en el uso estratégico de suplementos nutricionales y en claves prácticas para adaptar la alimentación al día a día de cada paciente.
La jornada finalizó con un taller práctico de texturas, en el que se utilizaron espesantes, alimentos reales y pruebas oficiales IDDSI. Según explicó Monasterio, el objetivo fue «aprender a verificar sobre el terreno que un alimento o bebida es seguro para cada persona», comprobando cómo gestos sencillos con cubiertos pueden ayudar a reducir riesgos y favorecer una deglución más segura.
